A Rímolo le darían por atrás y por delante
Giselle Rímolo no quedan dudas que quería ser famosa, según cuenta su mamá desde chiquita decía: “Yo quiero ser modelo, salir en las revistas y tener mucho dinero”. El tiempo pasó y como no tenía muchas posibilidades de triunfar por bella estudió como ser bella, en la televisión se mostró un video donde ella recibe su título de cosmetóloga en un modesto living familiar mientras una gorda con aspecto de directora se lo entregaba. El video era demasiado cursi, pero la cara de Giselle rebosante de felicidad como si estuviera recibiendo un certificado de post grado otorgado por la Universidad de Harvard. Con el título debajo del brazo, lo impregnó de olor a sobaco, pero como siempre fue insistente ella quería ser conocida, por tal motivo cuando se le presentó la oportunidad conquistó a Silvio Soldán. “Doctorcita, que me receta hoy para perder el peso pues al cabello lo perdí hace tiempo”, eran las palabras con las cuales se refería a su nueva enamorada. Médica no era, pero como toda mujer fálica al carecer de pene quería enchufar lo que fuere, por eso mismo en su Centro de Estética Natural Elcano, a los pobres pacientes que ingresaban los pinchaba y recetaba pastillas no reconocidas farmacológicamente. El fallo dictado hoy por la Cámara Civil porteña radicado en una causa por daños y perjuicios se la condenó a pagar 30. 000 pesos por daños morales ocasionados a una paciente.
No solo Rímolo quería ser médica sino que se hacía llamar como tal y firmaba sello incluido con una matrícula falsa. Muchas famosas acudían a ver a la novia de Soldán, La Doctorcita, ¿Quién pudo haber sido una de las primeras en creer que con pildoritas de algas la barriga le iba a bajar? Susana Giménez y Carmen Barbieri deambularon por el Centro Elcano, según se habría comentado ambas tuvieron consecuencias físicas graves que tal vez por la presencia y pedido de Soldán dejaron pasar por alto. La falsa médica estuvo presa en la cárcel, lejos habían quedado sus lujosos vestidos de Armani así como su cabellera rubia hasta la cintura y ni hablar de los escotes que dejaban ver hasta su retocado papo. Lógicamente durante toda esa etapa de distinguida galena la aprobación de su veterano novio la empujó a ir hasta la cima de la mentira. Hoy está libre, solo unos pocos pesos debe pagar y demasiadas desgracias ocasionó a los ingenuos pacientes que acudían a las entrevistas con ella. Una vecina del edificio donde vive Mónica, ese es su primer nombre, junto a su abogado defensor, contó a numerosas fuentes muchos secretos de la farsante, lógicamente la fuente se mantendrá en secreto. Parecería ser que entre sus fantasías no estaría ser solamente médica sino como se comentó: ‘Diva’ y estos últimos días su única actividad sería de carácter superfluo. Retornó a sus largas extensiones de cabellos rubios y optó por el flequillo, pues es preferible antes que usar antifaz para que se le oculte la cara. Además se habría hecho colocar uñas esculpidas pues según habría comentado, a su novio el letrado, le gustaría que le rasquen la espalda y le revienten los granos. Pero no solo lo visible estaría siendo recauchutado sino que habría hecho numerosas llamadas telefónicas desde un locutorio a Alejandra Pradón con el fin de interiorizarse a cerca de la reconstrucción de los labios de la vulva. No olvidemos que Giselle Rímollo estuvo en un presidio y las leyes internas que manejan las presas son duras, sobre todo a la hora de hacer cagar a una médica trucha. Quizás se habría aplicado la Ley del Talión, traída por los Babilonios y es la que dice: Ojo por ojo, en este caso parecería ser que la represalia fue ambulante, con el machete le habrían dado por atrás y por delante.