Delfina Gerez Bosco experta en lubricación
Miércoles, Septiembre 3rd, 2008
Delfina Gerez Bosco, la secretaria de la piscina de Marley rompió con el mito de que solo es la diosa de los pibes. Sucede que la Bosco desde su imagen angelical se convirtió en la casta diosa de los adolescentes, esos pichones que rondan los catorce años y su placer solo está en el arte masturbatorio. La morena compensa la ruptura del ideal dando clases de educación sexual y se introduce en una temática de la que ninguna de sus colegas aunque sean expertas manejan por falta de lectura científica, la lubricación. “En el agua no hay lubricación. Eso lo aprendí con mucho esfuerzo, pero bueno, siempre está la ducha”, dijo dejando bien en claro que moja la cotorra gracias a dedicarle tiempo para que llegue al momento exacto del desliz. Astuta y locuaz adiós ideal pero no solo es maestra en el arte de lubricarse sino que sería la perfecta copiloto hot del difunto Juan Manuel Fangio. (Fotos revista Hombre)
“Iba en el coche con un chico que salía y él manejaba. Yo me senté arriba, tomé el volante y él se encargaba de los pedales (…) lo hicimos así hasta que llegamos a su casa”, contó y el aliento se cortó mientras los cuadros de la escena te obnubilan la mente. ¿Penetración anal ? Ella dijo que tomó la conducción del volante mientras su amiguito pedaleaba acotando “Por la colectora no se dio, a los pibes eso los motiva más”. Please querida, esta frase tomada fuera de contexto a cerca de que tu pavo es la vía común de una multitud no es buena idea. Hablar en plural con el tema del único orificio anal da para cochinas confusiones. No pensemos cómo habrá sido la destreza automovilística de Delfina y su amiguito en el momento del orgasmo.
Visualización mental: la bañera de Marley cabalgando en ritmo creciente y al mando del volante mientras que el que se la estaba poniendo no sabía que pasaba del otro lado del parabrisa. Terriblemente estresante para la japi del muchacho y lo peor es que era quien tenía el control del freno y el acelerador. Todos sabemos que en el sublime momento del clímax se pierde el contacto con la realidad, al chico de la Bosco le salió la sincronizacion bien. Imagina que en vez del freno se hubiera confundido y presionado el acelerador, habrían terminado clavados en un árbol. Al menos una sublime y única manera de morir para esta diosa, inmolada por una poronga.