Alberto Olmedo, Silvia Pérez y Susana Romero artífices del destape
Viernes, Julio 14th, 2006
Tevenauta no puede dejar de mencionar al inigualable cómico Alberto Olmedo quien hizo los años de oro de la comicidad argentina. Desde hoy en el Palais de Glace se abre una muestra en conmemoración de los 50 años del debut de Olmedo organizada por su hijo Mariano. Objetos personales, fotografías y reproducciones de los afiches de su filmes ilustran el lugar que lo vió nacer en su carrera actoral, el ex canal 7. Entre las pertenencias más vistas por el público se encuentra la bata blanca del Manosanta, personaje que interpretaba en la tira No toca botón junto a Adriana Brodsky.
A manera de homenaje, Tevenauta quiere recrear a sus lectores con las fotos de las chicas de Olmedo, la cuales en atrevidísimas producciones marcaron un estilo de mujer característico de la década del 80, natural y con algún que otro toque de bisturí en el cartílago nasal. Susana Romero, la morocha argentina a la que se la vinculo con el ex tenista argentino Guillermo Vilas como se la ve en la foto pudo dejar ver su exuberante belleza selvática entre medio de las piernas la cual se estilaba hace mas de 20 años. Sin depilar, abultada y con ondulaciones naturales y vírgenes (la planchita para alisar el cabello no existía), Romero posó sin la bombacha de algodón de antaño, atrevida y enigmática pues ni Cristo podría haber adivinado donde la morocha escondía el clítoris con semejante pelambre.
Silvia Pérez no solo tuvo su lugar en No toca botón sino que ocupó el corazón del cómico siendo ambos amantes durante ocultos largos años. Retratada para la revista Playboy posó sin pudor y abrió las piernas sin temor pues sabía que su enrulada maleza no solo le camuflaba la concha sino que despistaba. Más de uno de sus amantes después de una noche de juerga decidió hacerle una despedida solo con la lengua y entre el cansancio y el éxtasis quizás habrá dudado si era la cabeza de Pérez o su papo. Cambiaron los tiempos y ya no quedan mujeres que no la tengan depilada y cuidada no solo por higiene sino por estética. Lástima que Silvia Pérez aunque la tenga prolija y rapada hoy transita por el camino de la espiritualidad de la mano junto a Sai Baba.