A Victoria Onetto le recomendamos el muñeco
Viernes, Julio 13th, 2007
Victoria Onetto en Muñeca Brava fue una mucamita pizpireta y en otros papeles siempre apuntó con lo que natura mejor le dió: el lomo. Explotó su cuerpo como ninguna y la producción de fotos que hizo para Playboy la convirtió en una princesa rusa. ¿Qué estás diciendo Cabroni? Nada tuvieron que ver las fotos sus elitistas mostrando la vulva con las imágenes retrógradas de las anticuadas zarinas. Pero bien le calza a la perfección el personaje de la princesa Vávara Sofía del relato Memorias de una princesa rusa. Volviendo a la Onetto como la zarina se enjoyó para la producción del conejo, brillos y strass engalanaron pero lo que menos hizo fue cubrirse la coneja ¿Y el zorro? Se lo puso sobre los hombros.
Tanto brillo y tanta desnudez parece ser que no sirve a esta bella para calmar su inquieto espíritu. El 4 de julio pasado se presentó en ShowMatch para aclarar que abandonaba Bailando por un sueño 4 pero solo momentáneamente por salud y no por enfermedad mental. ¿La Onetto tendrá delirios psiquiátricos? Claudia Fernández la reemplazó y cuentan que la Onetto no solo que no admiró el baile de la charrúa sino que no le agradeció la gentileza. “Nadie quiere a Onetto pues es más mala que las arañas”, confió una maquilladora sin darse cuenta que lo que dijo fue una burrada. Arañitas mansas y domésticas tenemos en el mundo de la zoología mientras que vedettes tranquilas y humildes sobre las tablas escasean.
Victoria Onetto, una diosa que está estabilizada solo cuando la vagabunda soledad se enfiesta con ella pues si tiene alguien cerca la intolerancia la ataca. Desde aquí esta humilde recomendación: Divina buscate un muñeco como el de David Beckham. Tal vez como decían las abuelas algo te calme.
Florencia de la V es de las vedettes que a las que las plumas no le enturbian la cabeza como le ocurre a muchas de sus colegas. Después de cada función de Mas que diferente el famoso travesti acompañado de uno o dos amigos van al maxiquiosco de las esquina del teatro a tomar una tacita de café. Seguramente ella querrá canalizar sus ansiedades, las mismas son las que lo llevan a tener como apodo: Gusano Ansioso: pués el en el fondo quiere ser mariposa. Fuera de sus frustrados deseos y del chiste se comenta que han visto a Florencia disfrutando al poner la moneda en la ranurita. Tal vez estaría recreando situaciones reales poniendo la tacita y esperando que el chorro se la llene, para disfrutarla como debe ser, con tiempo y asistida de amigos. Las simple razón de su gusto hacia la oscura bebida es que Florencia es precavida, no la seduce la onda de los borrachos, no vaya a ser que después de un trago la violen al rato.