Jorge Ibañez y Sander, cogidos por malas energías
Araceli González está dando mucho que hablar, los primeros indicios fueron cuando algunos medios dijeron que entre ella y Mauricio Macri habría algo más que una simple amistad. Recientemente durante la celebración de entrega de premios por parte de APTRA, ella fue el comentario de todas las mesas y en especial del modisto Jorge Ibáñez. El mismo era el asesor de vestuario de la Gonzalez y lógicamente le diseñó dos vestidos para tal evento, de los cuales ninguno usó pues ella se puso una imitación hecha por Laurencio Adot y pagada por Adrián Suar. Pero no solo la Gonzalez dejó plantado a Ibañez con los vestidos en la percha sino que su furia se habría dirigido ahora hacia su peluquero Sander. El es el que atiende a la esposa del presidente Cristina Fernández y cada vez que ella necesitaría peluquería, como no iba a ser de otra forma Sander sale corriendo para Olivos o la Casa Rosada. “Mirá muñeca me llaman de la Rosada, te dejo con mi mano derecha” habría dicho Sanders, “¿Vos escribís como yo?, no me digas que ahora querés ser legislador” le respondía la Gonzalez. Riendo el peluquero mientras se iba le diría: “Quedate tranquila, tenés tan feo y corto el pelo que hasta el mozo del bar de la esquina te puede peinar y seguro te deja divina”, mientras subía a un coche de vidrios polarizados color negro.
La Gonzalez estalló, ya eran muchas las presiones sociológicas en su vida respecto a las relaciones con los profesionales avocados a su faceta superflua y ni hablar de la vergüenza que sentía después de que sus fotos hayan sido liberadas al ciber espacio mostrando sus piernas víctimas de la flaccidez y la celulitis. “La terapia no me sirve, mucho menos el chino de la aurículoterapia”, confesaría a una vecina, luego de pensar unos segundos expresó que saldría de tanta banalidad y nada mejor que proyectando su carisma hacia quienes no la puedan atacar. “Voy a cortar tanta mala onda, hasta ese Polino dijo que mi mejor papel lo hice cuando actué como muda”, expresaría Ara a los que estaban con ella. “Leeré a los compañeros del colegio de mi hijo mi libro Ada entre el jardín y los sueños. Una de las madres de la comisión del colegio donde va su hijo habría comentado que hace ya varias semanas que a los niños les estarían pidiendo que no se laven los oídos con el fin de que junten abundante cera. “Al menos los chicos estarán protegidos, no vaya a ser que después del maltrato a Ibáñez y Sanders cuando vea a los niños bostezar pues el cuento es aburrido comience contra ellos a gritar” habría dicho una de las secretarias del elitista colegio.