Leticia Brédice y Natalia Fassi se divierten
Leticia Brédice antes de perder la panza con el nacimiento de su hijo era una mujer atrevida y diferente, de esas que calientan la pava y piden a gritos el termo. Aún preñada se dio el gusto de equivocarse acusando una falsa paternidad a Alan Faena y así como de franelear junto a Charly García en unas burdas fotos que hizo de ambos la revista Paparazzi. Fue a comienzos de año tapa de Playboy, se quedó en pelotas pero no arriesgó demasiado solo unos intentos de persuadir mostrando esbozos de la argolla. Lógicamente las publicaciones de Playboy no lograron altas cifras y como buena madre dio vuelta la hoja y es difícil que la volvamos a ver en bolas. Por otro lado tenemos a un autóctono ejemplar de Yegua Argentina: Natalia Fassi, como buen equino tiene el culo bien partido. La vida de esta modelo en caída libre nunca le sonrió demasiado, el único que le pudo haber dado tranquilidad laboral fue Gerardo Sofovich pero pronto se agotó de tanto trabajo y lo abandonó. Ella dice haber modelado en Europa aunque nunca nadie vio nada que lo avale, tal vez sus ocupaciones eran las mismas que tenía en su país donde se paseaba por el tejado en busca de algún cliente desesperado.
Natalia Fassi llegó a Buzios junto al precoz Carlitos Teves con el fin de ofrecerlo al chico de fuerte apache un curso intensivo en el arte de manejar la pelota en todo terreno, desde la cancha hasta la concha. Pero otra vez le dio el destino la espalda aunque ella nunca se negó a nada, abierta a cualquier tipo de garchada. Quedó sola y desorientada por eso mismo quizás junto a su extraña amiga Leticia Brédice decidieron buscar algo que las orienten y partieron rumbo al shopping Palermo a comprar una brújula. La mala suerte las acorraló olvidaron porque llegaron al shipping pero la escasa capacidad de deducción de ambas les advirtió palabras conocidas por ellas: Aquí hay precios. Acostumbradas las dos amigas a poner un número y complacer al cliente enfilaron sin demasiada opción hacia una casa de ropa. Compraron tantas cosas que hubo necesidad de ayudarlas con las bolsas, satisfechas por la gran hazaña de una tarde de otoño partieron felices rumbo a sus casas. Brédice y Fassi dieron una lección para todas aquellas que lloran por no tener quien se las ponga. Demostraron que no hacen falta tener a Faena o a Tevez para pagar ni para ser felices, contra lo malo aprendido el mejor remedio es el olvido.
Marzo 3rd, 2008 at 10:31 pm
Encima lesbiana, como me calientan las lesbianas ahhh, quien pudiera besar eso pechos perfectos.