Silvia Süller y Silvio Soldan adoran posar
Silvia Süller regresó a la televisión. Invitada al ciclo Los Profesionales Viviana Canosa la entrevistó pero dado el horario de emisión la misma fue vergonzosa. El tema ¿cual puede ser? Hace 10 años la Süller cobraba fama dando los nombres de los jugadores de fútbol con los que garchaba por dinero o en su defecto por adicción a los relojes Rolex. Canosa, más de una vez quedó perpleja y sin palabras a pesar de ser una mujer que nunca queda callada y encuentra salida hasta en un callejón cerrado. La ex de Silvio Soldán habló de sus tarifas, sus especialidades y su mejor técnica que sería la bucal. Como la ves a la madura Süller hasta en la foto muestra su lengua, herramienta imprescindible para ella.
Soldán hasta el día en que se separó de la Süller era el mártir de la historia tenebrosa. Todas las figuras penales fueran tocadas pero no te creas que Silvita como le decía Soldán fue la única mal portada. Pronto el digno señor se enamoró de Giselle Rímollo y para no perder la costumbre de mencionar a sus amores con diminutivos la llamó: mi doctorcita. Soldán estuvo preso y la soledad es traicionera, no hace falta contar a lo que se llega sin mujeres detrás de las rejas. Silvio, como lo ves en las fotos posó con intención pues no son imágenes robadas y hasta se le ve cuarto superior de culo apoyado en el colchón sin sábanas. Esta semana revista Paparazzi en sus 5 años hace un excelente recorrido fotográfico y ofrece las fotos que estás viendo de Soldán. Con los testículos marcados, la camisa simulando quizás un chalina miró a la cámara con toda los deseos de salir en la foto como dicen muchos: “Un bomboncito”. ¿Quién se lo comió? ¿Algún glotón?
Hablando de los pecados capitales la gula en esta historia de amor, sexo y perversión está presente. ¿Cómo olvidar a Guido Süller? El mediático hermanito de Silvia que durante los programas de Mauro Viale lloraba, decía que era homosexual y ventilaba los secretos de su querida hermana. Consultado el tema con un especialista en conductas Guido simplemente quería ser su hermana, solo le faltó un implante de siliconas en las tetas. Los hombres que estuvieron cerca de la Süller siempre compitieron con ella, Guido posó desnudo con la cabellera rubia al viento y Soldán separó las piernas para que le vean el bulto. Amor y odio son dos caras de una misma moneda, la vedette que arremete a la profesión más antigua sin dignidad pero con la billetera según ella llena.